• Danna Angarita Martínez

¡No nos conformemos, el fútbol femenino merece más!



Tras años pidiendo Liga Femenina, en 2017 se dio la gran noticia, las jugadoras estaban felices a más no poder, los directores técnicos, periodistas, hinchas y familiares. Era el gran paso que se estaba esperando, por fin las futbolistas no estarían a la sombra, por fin iba a llegar ese tan anhelado profesionalismo, era un momento histórico, el comienzo de algo grande... o eso se creía.


El campeonato inició el 17 de febrero y finalizó el 24 de junio de 2017, cuatro meses, que aunque no fue mucho tiempo, en efecto, fue un buen comienzo. Pero el escenario era otro. En 2018 y 2019 se redujo la duración del campeonato y en 2020 además, disminuyó la cantidad de equipos participantes. A lo largo de todo ese proceso he escuchado comentarios como “van paso a paso”, “es un proceso”, “antes no tenían nada, ahora ya al menos tienen liga”, “no pueden aspirar a las mismas condiciones del fútbol masculino”, hasta yo misma los repliqué, pero, ¿Por qué? ¿Por qué conformarnos con tan poco? ¿Por qué agradecer las migajas que le dan al fútbol femenino?

La realidad en Colombia es que a las jugadoras las están usando; las dejan a un lado, les dan aproximadamente dos meses al año para jugar su liga, muchas veces no cuentan con escenarios deportivos en buen estado, como se evidenció en el quinto clásico capitalino que se jugó en el Estadio Municipal de Mosquera. Tienen transmisión televisiva de solo un partido por fecha y es a través de un canal privado, no hay patrocinadores suficientes, ¿se le puede llamar a eso una verdadera liga profesional? Pero cuando una jugadora brilla a nivel internacional en las diferentes ligas y campeonatos, llegan esos mismos que ignoraron el fútbol femenino colombiano a ganarse indulgencias con avemarías ajenas, subiéndose al tren de la victoria y sacando crédito de “nuestras deportistas colombianas”.


Porque así se maneja la doble moral, mientras estaban postulando a Colombia como sede para la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2023 y se llenan la boca diciendo que están promoviendo el fútbol femenino, la realidad es otra. De puertas para adentro y de modo casi burlesco “reiterando el compromiso con la Liga Femenina” oficializaron un torneo de casi mes y medio, con equipos aún sin confirmar y abriendo la puerta al que quisiera, al que le nazca, pues aquí a ningún club se le obliga a jugar. Evidenciando lo que ya se sabía, que aquí no hay seriedad ni respeto por todo un gremio; jugadoras, directores técnicos, medios de comunicación e hinchas.


Si al inicio de la Liga Femenina 2020, Dimayor explicaba que los 1.400 millones de pesos que aportó el Gobierno Nacional alcanzaban exactamente para la realización de esa edición y que el dinero (USD 500.000) que FIFA había entregado para el fútbol femenino iba a ser designado para la liga del siguiente año. ¿Por qué la liga del 2021, que cuenta con más dinero que la liga pasada durará tan solo la mitad que la edición 2020? ¿En qué se va a invertir el dinero que va a sobrar?


Nos cansamos de la falta de seriedad, del poco compromiso con el fútbol femenino, de los procesos que se están dejando de generar por sus ligas pasajeras de tres y dos meses. Nos cansamos de sus excusas, de las promesas vacías a futuro, de la falta de apoyo a las mujeres que escogieron el fútbol como proyecto de vida. Nos cansamos de que culpen a los demás y se lancen la pelota entre todos, de que digan que no hay patrocinios ¿Quién va a querer patrocinar una liga de dos meses al año?. Nos cansamos de escuchar que el fútbol femenino no vende, cuando nosotros mismos fuimos testigos de la cantidad de personas que se conectaban a las transmisiones de la Dimayor para ver a los equipos femeninos jugar. Nos cansamos de no tener una verdadera #LigaFemeninaDigna.


Danna Angarita

@Dannavam_


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