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Por amor al fútbol


Obtenido de: Equidad Club Deportivo

Desde pequeña Magali Pereira soñaba con el balón. Su pasión inició desde las bancas cuando acompañaba a su padre a jugar micro en su pueblo natal Caparrapí, Cundinamarca. Era de las que prefería recibir pelotas y carritos, jugar con los niños fútbol o micro, lo que saliera primero, pero siempre de la mano del balón.


Los primeros pases


La herencia más grande la ha recibido por parte de su familia, quienes siempre han sido afines al deporte, su mamá con el baloncesto y su papá por la línea futbolística. Sin embargo, la vida en el campo no ofrecía mucho camino más allá de los típicos torneos que se hacen entre amigos y conocidos.


Magali recuerda el momento donde por primera vez, vio a las mujeres llevar la pelota. Entre 2007 o 2008, viendo noticias con su familia, conoció a las ‘Superpoderosas’, seudónimo de la Selección Femenina de Fútbol de Colombia. A partir de ese momento reafirmó su intención de llegar a las grandes ligas.


Fue así que cuando se mudó a la capital para estudiar una carrera universitaria, las conoció y en las jugadas del destino fue invitada a entrenar en el mismo club de la Selección Femenina. “Cuando las conocí dije, quiero jugar fútbol profesional. No jugar fútbol profesional sino ser profesional, quiero llegar al nivel en el que ellas están, quiero compartir cancha con ellas, quiero usar la camiseta de la selección”. Esto, por supuesto fue una meta compartida con apoyo incondicional, el de su familia.

Con 16 años empezó en la categoría de jóvenes de 12 y 13 años, por mes y medio. Gracias a su disciplina y constancia en menos de cinco meses había ascendido al grupo básico con referentes como Tatiana Ariza, Orianica Velásquez, Natalia Ariza, Natalia Gaitán y Paola Sánchez. Frente a esta etapa, señaló “Eso es de compromiso por parte de uno, creo que lo más difícil fue darse cuenta que, aunque uno es bueno, hay gente mejor y hay que trabajar bastante para conseguir lo que uno quiere”.


Aunque no fue fácil llegar a la gran ciudad, entrenar por primera vez, ingeniárselas para que el bolsillo se acomodara; Magali supo entrar con pie derecho: escaló en poco tiempo y su nombre empezaba a sonar. Recuerda a sus compañeras Gaitán y Velásquez como aquellas que la acompañaron durante este proceso donde no todas querían verla sobresalir, “fueron las que más me apoyaron, son dos personajes increíbles, tienen una personalidad maravillosa y son grandes seres humanos”.


Aún recuerda la sensación en su partido debut con Equidad en El Campín, los nervios y la ansiedad fueron protagonistas. Aunque en su estreno no resultó en el banco de la victoria, el simple hecho de pisar el Estadio sin duda significó un gran momento.


La complejidad de una pasión


Si bien lo que la apasiona se da en la cancha, aún falta mucho para verlo como un trabajo permanente. Sabe bien lo agradecida que está por las puertas que ha cruzado gracias a él, pero es consciente de que falta más respaldo hacia el fútbol femenino en el país. Pereira cuestiona los procesos intermitentes que los clubes tienen con las jugadoras y que influyen en la incertidumbre laboral y, por ende, económica.


Respecto a la última edición de la Liga Femenina BetPlay Dimayor 2020: “Si comparas la final de este año, que fue América-Santa Fe, te das cuenta que si sigues los procesos esos equipos llegan a la final, pero qué pasa con un equipo como Equidad, que terminamos el torneo y nos tenemos que ir, uno deja de lado muchas cosas laborales, la estabilidad económica, por algo que le apasiona, que solo va a durar 2 o 3 meses y que luego te van a decir, bueno, te agradecemos la participación, representar al club, etc. Pero ya no podemos continuar con el contrato porque ya no hay torneo”.


No es novedad que al fútbol femenino aún le falta mucho recorrido en cuestiones de patrocinios y visibilización, por esto mismo no se puede depender económicamente de la profesión porque no está del todo dignificada. “No tenemos esa estabilidad económica que nos gustaría, si nosotras la tuviéramos y la facilidad de decir, tienen contrato seis, siete, ocho meses; ahí manejamos el capital y ya está, se vive tranquilo. Pero nosotras debemos dejar nuestros trabajos de lado, para jugar, o tener dos o tres empleos”. Además, al contar con otras obligaciones, el rendimiento se ve afectado como ocurrió con una de sus compañeras que sufrió una lesión por carga laboral, lo cual significa un desliz no solo para quien la sufre, sino para el resto del equipo.


Obtenido de: Vanguardia

La certeza de lo estable


En diciembre de 2020, Ernesto Lucena, Ministro de deporte, anunció su respaldo a la Liga Femenina para su sostenibilidad. La idea inicial era realizarla entre abril o mayo de 2021 y que su duración fuera de 5 a 6 meses.


Si se hubiese llevado a cabo de esa manera, sin duda las condiciones aportarían al fallo que jugadoras como Magali evidencian, “Si dicen que va a durar 5 meses, sería bueno porque uno ya pensaría en dejarlo como profesión, en tenerlo como una base. En este medio, son muchas las chicas que juegan por becas o que, por su pasión de jugar, reciben un mínimo, eso no nos aporta bastante para que el fútbol femenino crezca, como jugadoras también debemos tener claro que si no exigimos no conseguimos nada”.


*El futuro de la Liga Femenina para este 2021.


Magali fuera de las canchas


Aparte de destacarse como jugadora de la Equidad, es profesional en Ciencias del Deporte, graduada como Entrenadora Deportiva. Fue docente de Educación Física antes de dejar su cargo por amor al fútbol.

Aparte del balón, reveló su pasión por la formación y el ser entrenadora. Prefiere los grupos de 8 a 15 años para vivir el proceso desde que son pequeños. “Me gustaría ser preparadora física o estar en el grupo de apoyo”.


Etapa en Equidad


El equipo asegurador tiene a Sandra Salamanca como directora técnica, de hecho, es la única mujer de la Liga Profesional Femenina en ocupar este puesto. “Tiene una forma de dirigir muy buena, tiene trabajos muy interesantes, a ella le gusta mucho hacer trabajos aplicativos, siempre son muy movidos, para que las chicas piensen, para que uno tome decisiones dentro de la cancha o en los ejercicios. Es muy pasional".


Aunque no obtuvieron el resultado final que esperaban como equipo, sus jugadoras siempre trataron de respaldarla, destaca el profesionalismo de su entrenadora y su claridad para conseguir las cosas.


Este 2021, Magali Pereira lo inició participando en el Octogonal Femenino, Copa Nottingham en el Estadio Olaya Herrera. A largo plazo confía en seguir llevando la número 14 con Equidad, “Espero que me sigan teniendo en cuenta porque es mi hogar”, de ser así, cumpliría 5 años siendo parte del equipo ‘asegurador’.


Katherin Arévalo

@arevalokath


Sebastián Villalobos

@sebastianvill52

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